CategoríaNoches perdidas

Escaramujo

1) Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental… 2) La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales…

—Declaración Universal de los Derechos Humanos

¿Por qué la tierra es mi casa?
¿Por qué la noche es oscura?
¿Por qué la luna es blancura
que engorda como adelgaza?
¿Por qué una estrella se enlaza
con otra, como un dibujo?
Y ¿por qué el escaramujo
es de la rosa y del mar?
Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.

El agua hirviente en puchero
suelta un ánima que sube
a disolverse en la nube
que luego será aguacero.
Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.
Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.

Soy aria, endecha, tonada,
soy Mahoma, soy Lao-Tsé,
soy Jesucristo y Yahvéh,
soy la serpiente emplumada,
soy la pupila asombrada
que descubre como apunta,
soy todo lo que se junta
para vivir y soñar;
soy el destino del mar;
soy un niño que pregunta.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.

—Silvio Rodríguez
Rodríguez (1994)

Rumba del extranjero

Esta lleva conmigo muchos años gracias a mi gran amiga Elixir.

Es difícil expresar con palabras
el vuelo de un ave lejos de casa,
buscando otro nido, soñando reposo,
frío su cuerpo, dura la esperanza.

Hoy hablo de hombres fuera de casa,
de la muerte oculta, de la calle,
de un derecho sin distinción de raza,
de crear eso que llaman “humano”.

Quién no ha sido extranjero desconoce
el valor de una mano de vuelo apresurado.

Pienso que la tierra es de todos
y no solo de quien ha comprado los cielos,
dueño de firmas y documentos
que atormentan nuestras vidas.

Siempre controlando los papeles
habitamos parques, bocas de metro,
más de mil albergues y alguna otra caridad.
Siempre caminando hacia la libertad.

Quién no ha sido extranjero desconoce
el valor de una mano de vuelo apresurado.

Necesitamos tan sólo una oportunidad
para cruzar tranquilamente la calle,
sin que ese coche nos acelere los pasos
o un bombero nos sirva de lluvia.

Ningún ave emigra por su gracia,
su corazón quiere morir en secreto.
Queremos sentir vivos nuestros brazos
hasta que la historia su juicio imparta.

Quién no ha sido extranjero desconoce
el valor de una mano de vuelo apresurado.

—Luis Lorite
Canciones desde el otro lado (1997)

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